No creo que esta sea una moda pasajera, yo espero que haya venido para quedarse. Lo que es seguro es que el mío ya se transformó mucho en su momento pero sigue en proceso.

El otro día María, de El Hervidero de Ideas, preguntaba en su Instagram si nos sentíamos solas en esta búsqueda de una vida más sostenible, y seamos sinceras, aunque en las redes sí encuentro mucho apoyo, en la vida real a veces me miran un poco raro cuando suelto mi discurso.

Siento que intento luchar por algo, quiero hacerlo bien, y esto implica hacer cambios que a veces no son por todos bienvenidos.

Siempre hemos sido una familia bastante implicada con el medio ambiente; reciclamos, reutilizamos y nos tomamos en serio el tema del ahorro de recursos (como pueda ser el agua o la luz). Ahora le estamos dando una nueva vuelta de tuerca con la reducción de plástico, menor uso de contaminantes del agua, reducción del uso del coche… y en mi caso, una gran vuelta de tuerca trabajando los armarios. Armarios hay muchos, no sólo el nuestro, y en todos tenemos algo que hacer. Sin embargo todos deben tener una característica común:

Deben ser ligeros y a la vez estar completos

En los armarios de los niños esto no suele ser fácil porque suele juntarse bastante ropa, algo que heredamos, mucho que compramos y varias tallas mezcladas porque ya no nos queda claro si eso le valía o no. Y mucha de la ropa que les queda pequeña está prácticamente nueva.

No creo que sea necesario que nuestros hijos tengan armarios repletos de vaqueros, camisas o jerseys porque en un año nada de eso les va a valer ¿De verdad es necesaria tanta ropa en un armario infantil? Sólo hace un par de años que me di cuenta de esto, y desde entonces prefiero que mis hijos tengan poco y bien “trillado”, no hay cosa que me guste más que retirar una prenda que está bien usada, jugada, caminada y revolcada por el suelo, porque esa prenda ha cumplido su función, y mis hijos también, la de machacarla viviendo.

Así, cuando alguna vez me piden una prenda, no dudo en comprársela, porque sé que no van a ser muchas más y eso hace que ellos también se sientan partícipes de su armario (veremos lo que pasa cuando lleguen a la adolescencia…).

Su armario está compuesto principalmente por algodón, desde hace menos tiempo, algodón orgánico. No suelo usar muchos más tejidos porque la lana les pica, el lino se arruga demasiado (más aún) en ellos.  Lavar y de vuelta al armario. Y así hasta que no les vale.

Mi armario también está cambiando. Empezó reduciéndose mucho, eliminé muchas prendas, decidí que quería un armario que me completara, lleno de prendas que fueran perfectas para mí, no para la moda del momento.

Por fin entendí que tener un armario repleto me agobiaba, no me dejaba disfrutar de mi imagen, estaba lleno de tanto, que hacía que los tesoros pasaran desapercibidos. Y lo vacié. Y lo sigo vaciando. No tengo una regla estricta de vaciado, pero cada vez que uso una prenda con la que no me he sentido yo al 100%, pasa directamente al montón de eliminar.

Y cada vez que una prenda quiere pasar a formar parte de mi armario, me aseguro de que realmente quiero que entre. ¿Combina con las demás? ¿Me gusta tanto que no puedo pasar sin llevármela? ¿Está hecha en proximidad? ¿Me la estrenaría mañana mismo? Y así, pensando más de lo que lo hacía antes, le dejo hueco o no.

Camisa: Moskidoss de College Concept Store  Bolso: Furla vía Spartoo

Ya sabéis que llevo un tiempo llenándolo con tejidos naturales como el algodón, el lino, o la lana o el cashemir ahora en invierno. Estoy investigando el tema de los tejidos sintéticos sobre nuestra piel y no me gusta nada lo que he leído de momento…

Ahora siento que mi armario es mío, no de las tendencias del momento.

Y por último el lavado. Mis coladas son mucho más conscientes. Me pasé al jabón natural o las nueces de lavado para la ropa oscura, al vinagre blanco como sustituto del suavizante, a las bolas de lavado y de secado. Y siempre que puedo tiendo al aire, y dejo la ropa volar al viento para que ella, también, se sienta un poquito libre antes de guardarla. Aunque si os soy sincera, de vez en cuando echo suavizante porque echo de menos ese olor…

¿Y os enumero las ventajas de todo esto?

  1. Ya no hago cambio de temporada, todo está fuera y me he olvidado de ese temido momento
  2. Me resulta más fácil vestirme porque todo está a la vista
  3. He ganado tiempo al no ir de tanto de tiendas
  4. Mi armario está lleno sólo de prendas que me gustan de verdad
  5. Siento que estoy ayudando al planeta, a la gente que trabaja detrás de cada prenda y a mi misma porque me siento bien al estar en equilibrio con lo que llevo dentro.
  6. Los armarios de mis hijos son más fáciles.
  7. Y yo cada día me siento mejor con esta nueva forma de ver la moda…

 

 

 

 

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