Partamos de la base de que yo no soy médico ni nutricionista. Redacto este post porque tras hablar del ayuno intermitente en Instagram, recibí muchos mensajes pidiéndome más información sobre qué era y cómo hacerlo. Hoy sólo quiero contarte qué es el ayuno intermitente y cómo a mí me está funcionando.

Es un tema delicado, hay médicos y nutricionistas a favor y los hay en contra, por lo que te recomiendo, que si vas a lanzarte a probarlo te informes bien sobre cómo hacerlo y escuches mucho (más aún) a tu cuerpo. Si te soy sincera he leído mucho más a favor que en contra, pero sus peros también tiene.

Te voy a hablar de mi experiencia, de todo lo que he leído y escuchado sobre él y de cómo incorporarlo a tu vida.

Photo by Ella Olsson on Unsplash

Lo primero que quiero decirte es que el ayuno intermitente no es una dieta, es una herramienta a la que le atribuyen beneficios en el sistema inmunológico, endocrino y emocional.  Pero vamos por partes, te lo voy a ir explicando poco a poco.

¿Qué es el ayuno intermitente y cómo funciona?

Es una forma de alimentación que consiste en alternar periodos de ayuno con periodos de comer de forma normal. No existe ninguna restricción de comida (aunque se supone que si quieres hacer este tipo de ayuno es porque quieres mejorar tu bienestar y es obvio que debes comer sano cuando toca).

¿Qué tipos de ayuno es del que yo os hablo?

Aunque existen distintos tipos de ayuno intermitente yo estoy haciendo el que consiste en restringir las comidas a unas horas concretas del día. El más conocido es el 16/8 que consiste en hacer 16 horas de ayuno y comer sólo durante las 8 restantes. No te asustes, yo no estoy haciendo ese… mantenerse de repente 16 horas sin comer, a mí, al menos, no me resulta fácil por lo que he empezado por la versión light de esta modalidad, la 12/12, o lo que es lo mismo, 12 horas de ayuno y 12 horas en las que puedes comer.

Es tan sencillo como terminar de cenar a las 20:30 y desayunar a las 8:30, al tener las horas de sueño por medio es muy fácil llevarlo a cabo.

La intención es ir prolongando las horas de ayuno hasta llegar a las 16, que no sé si lograré algún día. Es verdad que dicen que los efectos positivos que tiene este tipo de ayuno son más relevantes cuando llegas a las 16 horas, sin embargo aún no me veo capaz. De momento hago 13/11 y algún día 14/10.

¿Qué beneficios tiene?

  • Activa la autofagia (sí, esa misma cara se me quedó a mi el primer día que escuché esa palabra). La autofagia es el hecho de que las células, al no tener alimento fresco por el ayuno, se degradan y reciclan sus propios componentes dañados. Para que tengas un ejemplo sencillo, después de una infección, mediante la autofagia, nuestras células hacen desaparecer a los virus y las bacterias. Es un concepto en auge y se está investigando mucho sobre él ya que está vinculado con la longevidad, el rejuvenecimiento y también con la pérdida de peso. Este proceso se pone en marcha después de varias horas de ayuno.
  • Reduce los factores inflamatorios
  • Reduce el crecimiento de células cancerígenas
  • Mejora la función cognitiva del cerebro (percibir lo que nos rodea y actuar de acuerdo con ello)

 

¿Cuándo no se recomienda hacerlo?

  • Si haces deporte con entrenamientos muy duros es recomendable que tengas un seguimiento médico.
  • Personas que derivan la ansiedad y el estrés a la comida, en este caso el ayuno va a aumentar tu ansiedad

¿Y si me entra mucha hambre?

Durante el tiempo de ayuno puedes tomar infusiones o café. Es importante que una vez que comas, no lo hagas con ansiedad y sin control hacia lo que comes. Durante las horas que puedes comer, haz comidas saludables y los efectos serán mucho mayores.

¿Cómo lo aplico yo en mi vida y qué beneficios he notado?

Hasta que empecé con el ayuno intermitente yo era una persona que necesitaba comer poquito pero muy a menudo. Si no ingería algún alimento cada 2 o 3 horas tenía bajadas de tensión y me encontraba mal. Ahora te cuento cómo lo hago.

En mi casa cenamos pronto, procuramos estar a las 8:30 ya cenados (y si es antes mucho mejor). Hasta las 10:30-11:00 que me voy a la cama no tomo más que una infusión (o depurativa o relajante). Me levanto a las 6:15, tomo mi vaso de agua templada con unas gotas de limón (supongo que este limón no contará mucho) y me pongo en marcha. Llevo a los niños al colegio y me voy a trabajar con mi bote de leche de avena y mis tostadas (sin tostar). Una vez allí intento aguantar todo lo posible. Y normalmente me lo acabo tomando sobre las 10. Me resulta bastante fácil, pero si en algún momento quiero comer, me tomo una infusión. En realidad no suelo tener hambre, es más bien una costumbre, y acabo comiendo porque toca por lo que supongo que si hago un esfuerzo un poco mayor lograré prolongar el tiempo fácilmente. Habiendo desayunado a las 10 me resulta muy fácil ya no comer nada hasta la hora de la comida. ¿Y cómo era antes? La cena la hacía a la misma hora, desayunaba sobre las 7:30, a las 9:15 ya me estaba tomando un café con leche y a las 10:30 mi cuerpo me pedía a gritos un almuerzo. Cuando llegaban las 13:00 yo volvía a tener un hambre canina. No me preguntéis por qué pero así era. Ahora controlo el apetito casi sin esfuerzo. También durante la tarde, es como si mi relación con el hambre hubiera cambiado.

He perdido algo de peso, aunque este no es el fin de esta nueva forma de comer.

Me siento más enérgica y alegre.

¿El resto de beneficios? Supongo que los iré incorporando poco a poco aunque estos sean internos. Desde luego que conseguir rejuvenecer mi cuerpo por dentro es algo realmente atractivo 🙂

No me supone ningún problema saltármelo cuando lo considero necesario (si salimos de cena y se cambian los horarios o si me apetece desayunar en familia aunque no hayan pasado ni 12 horas) procuro hacerlo entre semana controlando las horas y el fin de semana según cuadre. Si he cenado pronto al levantarme más tarde es muy fácil llegar a las 12 o 13 horas, sin embargo si no lo logro no me preocupa en absoluto.

Sobre los inconvenientes, si te soy sincera, tampoco he encontrado demasiada información (igual es que tenía más ganas de escuchar lo bueno que lo malo) pero si yo siento que en algún momento no me está haciendo bien, lo dejo y retomo cuando estoy con fuerzas. Supongo que igual así no es tan efectivo pero yo me agarro a la premisa de ESCUCHAR A MI CUERPO, y de esta forma sé cuándo estoy haciendo lo correcto.

Espero que si te animas me cuentes tu experiencia, me encantará escuchar cómo te está yendo a ti y si estás sintiendo algo diferente.

Un beso fuerte…

Y si quieres profundizar más en tu bienestar y en mejorar tu estilo de vida, puedes regalarte unas sesiones de Estilo Slow donde  juntas trabajaremos cómo puedes puedes construir una nueva vida donde la calma, la belleza y el equilibrio sean la base de tus días. 

 

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros con el fin de obtener información estadística sobre la base de los datos de navegación de los visitantes. Si continúas navegando entendemos que aceptas su uso y, en caso de no aceptar su instalación, deberás visitar el apartado de Política de Cookies , donde encontrarás la forma de eliminarlas o rechazarlas.

ACEPTAR
Aviso de cookies