Hola de nuevo, me imagino que sorprendida de leerme aquí otra vez, pero sí, me apetecía volver, quería daros algunas de las claves para lograr una vida más lenta y sencilla porque muchas me lo estáis pidiendo. Reconciliarme con la idea de escribir, de plasmar en palabras las ideas que bailan en mi cabeza y a las que quiero dar forma, y por qué no, responder así a todas las que me pedís que vaya un poquito más allá, y os cuente en qué consiste mi estilo de vida. Ese estilo de vida lento que llevaba años buscando.

Partamos de la idea de que mi vida es diferente a lo que os imagináis. Cada una de nosotras, a través de las imágenes que vemos en redes, imaginamos vidas perfectas al otro lado de las pantallas. Y no, nada más lejos de la realidad. Mi vida, como la de cualquiera, está llena de altos y bajos, de ruido, de prisas, de enfados y llantos. Pero también, y cada día más, está llena de risas, de amor, de disfrute, de momentos y de calma. En eso consiste la vida, en idas y venidas que nos van puliendo. Y si somos conscientes (y constantes) nos van llevando hacia donde queremos estar.

Si tuviera que definir qué es para mí una vida sencilla diría que es Una vida en la que todo fluye con calma, se disfruta de cada instante y en la que todo tiene significado”.

Pero te preguntarás ¿y cómo puedo llegar yo a ese ideal?

Voy a intentar dejar aquí resumidos los pasos que he ido siguiendo en estos últimos años, cómo poco a poco he ido modificando mis días en busca de una vida mucho más sencilla y disfrutada. Que esto sólo te sirva de guía, cada una ha de encontrar su camino y éste, es el que a mí me ha dado resultado, espero que también pueda ayudarte.

Tengo tanto que contaros, que voy a dividir el post en dos entregas. No me gustaría que leyeras este texto por encima, si no que te sentaras tranquila y relajada con una infusión y te abrieras dispuesta a aprender cómo bajar el ritmo en tu vida. ¡Adelante!

  1. Tengo claros los valores que me guían.

¿Alguna vez te lo has planteado? ¿Has puesto palabras a los valores que rigen tu vida? ¿Cómo quieres ser o cómo quieres educar a tus hijos?

Es el momento de que lo hagas. Reflexiona unos instantes y deja claros cuáles son los valores que quieres que te guíen. Puedo darte algunos de los que a mí más me ayudan, pero los tuyos, han de ser los tuyos, de nadie más.

Algunos de los valores que me guían en mis días son la coherencia, el respeto o la honradez. Además de valores, me gusta tener presentes en mi vida otro tipo de palabras que me ayuden a definir mi estilo de vida: calma, belleza, equilibrio, sencillez, confianza…

Entonces, cuando tienes claras estas palabras, es mucho más fácil tomar decisiones.

Te pongo en un ejemplo: Estoy en una tienda, quiero comprar, por ejemplo, una prenda de ropa. Me lanzo las siguientes preguntas ¿es coherente con mi estilo? ¿En su fabricación se ha respetado a las personas y al medio ambiente? ¿Es bella? ¿Encaja en mi estilo? Está claro que es difícil contestar sí a todas antes de hacerte con ella, pero al menos intento ser lo más coherente posible con mis principios a la hora de comprar.

Estas mismas preguntas o similares puedes hacerte cada vez que tengas dudas a la hora de tomar una decisión. Te aseguro que te ayudan a tener las cosas claras.

Añado que sin duda, siendo coherente con tus valores te sientes en paz contigo misma, y esa sensación de coherencia, hace que dentro de ti se coloquen muchas cosas.

       2. También tengo muy claras mis prioridades

¿Y si además de tener claros tus valores, echas un ratito y defines también tus prioridades? ¿Sabes qué es lo más importante para ti?

Porque sí, muchas veces no somos coherentes y aún sabiendo lo que es prioritario, no le damos el lugar que se merece.

Otro ejemplo claro: si lanzas la pregunta ¿qué es lo más importante para ti en la vida? La mayoría de la gente responde “la salud”. ¿En serio crees que la mayoría de la gente antepone el cuidado de su salud a otras cosas? ¿con esos carros llenos de ultraprocesados y siendo una sociedad tan sedentaria? Es algo bastante incoherente… así que te propongo lo siguiente:

Haz un listado, por orden de prioridad, de lo que es realmente importante para ti: salud, familia, trabajo, amigos, hogar… y sé coherente con este orden. Si de verdad tu familia es lo más importante ¿por qué no dejas un poco de lado el móvil y le dedicas una tarde al 100% a tus hijos, tu marido, hermanos o padres? Si no te apetece pasar la tarde con esa persona ¿por qué no te respetas y le dices que no para poder dedicarle un rato a esa verdadera amiga? ¿Y si ese plan tampoco es tan atractivo y prefieres una tarde de lectura en el sillón de tu casa?

Desde que he dado prioridad a lo que en mi caso es prioritario, he logrado acercarme al equilibrio que busco.

Importante entender que, tanto los valores, como tu esencia y tus prioridades cambian a lo largo de tu vida, y que fluir con estos cambios es fundamental para seguir manteniendo ese equilibrio. Una vez al año (yo suelo hacerlo en enero, aunque otras muchas personas prefieren hacerlo en septiembre) me tomo una tarde para reflexionar sobre cómo están transcurriendo mis días. Si quiero hacer algún cambio o mantenerme tal y como estoy. Me carga de energía para seguir manteniéndome firme en mis principios…

Hortensias

      3. Planifico mis días, menús, limpiezas y rituales

Sí, soy cuadriculada, lo sé. Esto no quiere decir que nunca improvise o me salte mis planificaciones, pero desde luego, tener planificados mis días me calma.

Planifico los menús, lo cual me ayuda a aprovechar todo lo que tengo en la nevera y despensa. También nos ayuda a comer completo y de forma saludable. No improvisar comidas hace que comamos mucho más sano y coherente tanto con la estación como con los productos de proximidad.

Planifico las limpiezas de la casa, para esto tiro mucho del planificador de Alicia (www.ordenylimpiezaencasa.com). Mantener la casa limpia y ordenada (cosa no tan fácil con niños) me ayuda a estar más calmada. Y lo mismo con mis rituales de belleza, programados en función de la época del año en la que nos encontremos y el estado de mi piel en esos días.

Saber lo que tengo que hacer cada día me ayuda a vencer la pereza y hacerlo por el simple hecho de que me he comprometido conmigo misma.

Hazte con una bonita agenda o cuaderno y resérvate un rato a la semana para dejarlo todo organizado. Un café o té, un lápiz y un ratito sólo para ti.

En este momento, tengo muy en cuenta el punto 2, mis prioridades, y procuro plasmar en mi agenda cómo quiero que sea mi semana. A qué quiero darle valor en los próximos días y no perder de vista qué es lo que quiero en mis días.

Y no te cargues de tareas, lo genial es que cada día te sobre tiempo para ti. Que cada día puedas hacer algo que te llene y te haga feliz.

Belleza

      4. Cada día me recuerdo a mí misma todo lo que me hace feliz

O lo que es lo mismo, procuro cultivar la gratitud. Todos, y cada uno de los días, por muy de mierda que hayan sido, podemos agradecer algo. Algo tan sencillo como que nos hemos vuelto a despertar o que tenemos una casa donde dormir.

La vida no es sólo lo que nos pasa, es también cómo lo vemos, y tratar de ver lo positivo que nos sucede, hace que enfoquemos las cosas de otra forma.

Y este ejercicio no consiste en enumerar ciertas cosas que agradezco cada día, es más bien conectar con tu interior y sentir de verdad lo que ese agradecimiento te genera. Esa sensación de bienestar y gratitud dentro del corazón.

Hoy agradezco los rayos de sol después de la lluvia, haber vuelto a encender la chimenea y sentarme junto a ella a sentir su calor, y poder ir al cine con mi madre ya que mis padres han venido a visitarnos. Todo esto me hace sonreír…

      5. Cada vez quiero y necesito menos. No son las cosas, son los momentos.

¿Minimalismo? Tampoco lo creo, dudo mucho que pueda considerarme minimalista, pero sí es verdad que cada vez quiero menos: menos cosas, menos planes, menos gente… quiero rodearme sólo de lo que me da calma y bienestar. Hacer sólo lo que me hace feliz a mí o a los que quiero.

Empecé vaciando mi armario, y aunque nada tiene que ver con un armario cápsula, sí es verdad que procuro que en él sólo haya prendas que adoro. Nada de “por si acasos” o “con lo que me costó cómo lo voy a retirar”. En el armario sólo lo que de verdad te representa (sobre esto ya he escrito muchos posts).

Continué vaciando la casa, eliminando todo aquello superfluo que no aportaba ni utilidad ni belleza. He retirado libros, ropa de cama, adornos, muebles… He de decir que aquí tengo una tarea pendiente, que es reducir el número de juguetes que hay por todas partes. Claro que me “ataca” ver tanto objeto (en muchos casos tan poco usados) pero también pienso en qué poco me queda de verlos por ahí tirados… pronto mis pequeños serán mayores y sus juguetes ya no serán un problema. Es más, los echaré de menos. Así que, procurando que estén lo más ordenado posible, convivo con ellos sabiendo que son parte de una etapa.

En la cocina o el baño algo similar ¿de verdad necesitamos tantas toallas? ¿Y cremas y jabones? ¿Y utensilios de cocina? ¿Aparatos que vinieron un día creyendo que nos ahorrarían tiempo? Revisa qué es lo que utilizas cada día y elimina lo demás. Y con respecto a las cremas y jabones no compres nada hasta que hayas agotado todo lo que tienes acumulado. Muestras, botes empezados, jabones que te regalaron en una boda… o los usas, o los retiras, pero que dejen de hacer ruido en tu hogar.

Aún me quedan algunos puntos, pero me gustaría dejarlo aquí por hoy. Quiero que leas y releas lo que he escrito y que lo intentes aplicar en los próximos días. Que planifiques una acción cada día que te lleve a lograr lo que buscas. Esa vida más pausada.

Yo sigo aprendiendo cada día, y sigo teniendo días acelerados, pero sin duda, estoy más conectada conmigo misma. Me siento muy agradecida por haber tomado este camino. Estoy creciendo mucho en él.

Si necesitas cualquier aclaración o tienes alguna duda sobre alguno de los puntos, puedes contactarme con un comentario en este post, a través del correo electrónico o con un mensaje directo a través de IG.

Y si crees que este post puede ayudar a alguien a quien quieres, no dudes en compartirlo. Sé que juntas podemos lograr un mundo más pausado, coherente y feliz. O al menos yo vivo con esa esperanza… lograr vidas más lentas, ese es mi propósito.

Feliz día, y nos vemos pronto.

 

#slowstyle

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