Armario cápsula, armario slow, maxi armario o vestidor. Muchos nombres y con ninguno me identifico, de todos me gusta algo y a todos le pongo peros. Mi armario es mi armario tal y como lo necesito.

Haber llegado a mi armario no ha sido tarea fácil, he dado muchos tumbos hasta encontrarlo. No quiero que pienses que es perfecto, de esos ya hay muchos en Instagram o Pinterest; éste es el mío, con mis trucos, mis necesidades, mis deseos y mi personalidad.

Los armarios son inteligentes. Los bien planteados son parte de la persona que les da vida, son un trocito de su vida, de su corazón y de su esencia.

Eso sí, hay que trabajarlos, y una vez puestos en marcha, entonces ya sí trabajan solos.

Olvídate de trucos mágicos y soluciones standard, cada una, cuando elige llegar a su armario ideal, sabe que tiene un gran trabajo por delante (un trabajo muy bonito, por cierto).

Tienes que trabajar desde tu interior buscando qué es lo que a ti de verdad te gusta. El armario es parecido a tu estilo, y para tenerlo definido, lo primero que tienes que pensar es qué es lo que quieres transmitir. Eso creará TU ESENCIA.

Después irás un poco más allá, y pensarás en tus valores, porque entre ellos y tu esencia siempre tiene que haber coherencia.

 

La esencia es lo que tú quieres transmitir: palabras como feminidad, elegancia, calma o belleza son las que me vienen a la mente, quizá sea porque esas formen parte de la mía.

Los valores van un poquito más allá, porque esos son aplicables a toda tu vida, en todos los ámbitos: el respeto, la generosidad, el amor…

Entonces surgen las dudas ¿Por dónde empiezo entonces para construir mi armario?

  1. Empieza por lo que ya tienes, la mejor forma de reconstruir un armario es mantener los cimientos, ahí ya hay parte de tu esencia y tus valores.
  2. Coge papel y lápiz y deja por escrito lo que acabamos de hablar. Qué quieres transmitir y cómo hacerlo. Tu esencia y tus valores.
  3. Ordena tu armario, haz una buena limpieza (AQUÍ tienes un post donde te explicaba cómo hacerlo) y mantén sólo las prendas que encajen con tu actual vida. Piensa que un armario desordenado y sin criterio no puede transmitir estilo.
  4. Compra y renueva teniendo siempre presente tu esencia y tus valores.

Compramos por impulsos, nos dejamos llevar por sensaciones, agobios o bloqueos y compramos sin pensar. Sentimos el impulso de comprar porque tenemos delante una prenda que nos gusta, y sin más preámbulos vamos a caja o damos al click del botón de Paypal. No hay tiempo de espera. No hay tiempo de reflexión. Y compramos sin pensar. SIN saber si la prenda combinará con el resto de mi armario. SIN saber si es lo que quiero transmitir o simplemente lo quiero porque a «otra» le quedaba muy bien. SIN saber si cumple los valores que yo quiero en mi vida. SIN saber si de verdad la quiero.

Ese tiempo de espera es la clave, lo que va a conseguir que tu armario, cada vez sea más inteligente, tan inteligente y tan bien formado que él solo, cada día, haga que te vistas tal y como deseas.

 

 

 

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