Beatriz es mi profesora de yoga desde hace dos años. Quizá sea su forma de enfocarlo, cómo nos habla o simplemente que supo hacerme conectar con esta disciplina. Lo que es seguro es que a mí me ha enganchado. Podría afirmar que me ha cambiado la vida, la forma de enfocar y sentir mis días, y sí, todo va cambiando a mejor, cada día un poco más.

Cómo definiría el yoga con mis palabras… diría que “Es una puerta que te lleva a una nueva vida. Sigue siendo la tuya pero mejor. Una vida en la que vuelves a escuchar, a sentir y a pensar por ti misma”.

Aprendes a distinguir entre lo que es dejarte llevar por la corriente o dirigir tu vida.

Con este post no quiero convencer a nadie, sólo quiero compartir con vosotras algo que a mi me está funcionando, quiero contaros lo que estoy sintiendo a lo largo de este proceso y que tanto bien me hace. Os quiero transmitir mis sensaciones tal y como yo las estoy viviendo.

1. Ahora me paro a pensar

He dejado de responder y actuar por inercia, y cada vez que tengo que tomar una decisión, REFLEXIONO muy bien sobre lo que de verdad quiero o necesito.

2. He vuelto a confiar en mi intuición

La había tapado bajo el manto de la lógica y la razón dejando de escuchar esa voz que intentaba decirme tantas cosas. Ahora vuelvo a oirla, y lo mejor es que estoy volviendo a escucharla.

 

3. Utilizo la respiración como herramienta para la calma

Herramienta de reconexión conmigo misma en cualquier momento. En el trabajo, en casa, cuando quiero dormir…

4. Estoy conectada con mi vida

Con un abrazo, con una mirada, con una sonrisa… soy consciente de lo feliz que soy cuando siento que estoy presente. Y cada vez tengo más momentos así. MICROMOMENTOS de CONEXIÓN y FELICIDAD. Esto me hace sentir que cada día ha merecido la pena.

5. Mi cuerpo está en forma

Mis músculos, mi espalda, mis articulaciones… vuelvo a estar en forma; siento cómo cada parte está en su sitio, recolocándose para hacerme sentir bien, para recordarme que todas esas partes de mi cuerpo existen y hablan de lo que sientes.

 

Y en cuanto al yoga y mi relación con la moda,  queda clara mi nueva forma de enfocarla. Todo lo que aplico en mi vida lo aplico a mi imagen. Mas consciencia al comprar, más calma al crear, más “sentido” de los tejidos… Confío en mi intuición a la hora de vestir y antes de comprar, respiro para decidir si realmente esa prenda entra en mi armario o no… ¿veis la relación? Todo está unido, y es así como encontramos el equilibrio.

Parecerá una locura, pero yo, que siempre he sido de dormir hasta tarde, he encontrado el milagro de las mañanas. Me levanto a las 6:15h conectándome con el silencio de la casa, y es en este momento en el que hago mi práctica diaria. Son sólo 30 minutos, los suficientes como para sentir el cambio.

Un día a la semana voy a una clase guiada, allí es donde mejoro mis posturas, hablamos de energía y sentimos la respiración. Allí es donde conocí a Beatriz, y le agradezco mucho el que me haya cautivado en su mundo del yoga.

Om Shanti

Nota: Para las que sois de por aquí que me soléis preguntar, la escuela es Kiran Shanti.

 

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